Barb de Stranger Things critica el trato de Hollywood a los actores gordos

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Cuando Stranger Things debutó su primera temporada en la plataforma Netflix, un personaje en particular encandiló a la audiencia justo antes de perecer. Barb, interpretada por Shannon Purser, se erigió como uno de los pocos personajes obesos actuales que no incurrió en ninguna suerte de cliché o comedia innecesaria con respecto a su físico. Razón de que la actriz ahora tenga las herramientas para criticar a Hollywood por el tratamiento y papeles que siempre le otorga a los actores gordos. 

Purser tomó las redes sociales para comentar sobre el tema luego de la controversia levantada por el trailer de la nueva versión de Matilda. Y es que muchas personas en las redes criticaron el hecho de que Emma Thompson fuese casteada para el personaje de Tronchatoro. Y colocada entre mil prostéticos y vestuarios que simularan obesidad. 

Muchos concluyen que los creadores de aquella cinta, debieron contratar a una actriz que fuera naturalmente obesa para el personaje. En lugar de adaptar a un histrión para simular tal característica física. Así el problema de la representación, una vez más, fue puesto en jaque por el público. Y nuestra querida Barb de Stranger Things, también opina que a Hollywood todavía le queda un gran trecho por recorrer con respecto al trato con los actores gordos de la industria.

«No están contratando actores gordos para personajes gordos icónicos porque quieren una estrella de renombre. Pero casi no hay grandes estrellas gordas porque a los actores gordos no se les permite crecer. No se nos permite el ascenso porque la industria nos ve como piezas bidimensionales».

La conversación con respecto a la representación ha sido candente durante los últimos años. A pesar de ello, todavía son muchos los productos hollywoodenses que fallan en acertar con el tratamiento adecuado. El caso más reciente es el venidero musical de Netflix basado en la Matilda de Roald Dahl. En aquella el personaje de Tronchatoro es icónicamente obeso, grande y malvado. Sin embargo, una actriz delgada se contrató para dar vida a la terrible directora de un internado. 

Recientemente hemos visto casos similares. Por ejemplo, en la venidera biopic sobre Elvis, Tom Hanks da vida al Coronel Parker. El incipiente manager del cantante de rock and roll. Igual que sucedió con Thompson, Hanks fue sometido a horas de maquillaje y prostéticos. La cereza del pastel es un traje adaptado que le hace ver obeso, tal y como fue dicha personalidad en la vida real. 

En la reciente versión de Batman, Colin Farrell luce irreconocible como el Pingüino. El actor luce una transformación impresionante, gracias a la magia del maquillaje, los prostéticos y los vestuarios abultados. Incluso Gary Oldman adolece de la misma falla, en Las horas más oscuras. En donde encarnó al Primer Ministro Británico Winston Churchill. La película incluso se le otorgó el Óscar a Mejor Actor, así como a la labor de maquillaje. 

Lo que nadie puede negar, es que detrás de tan icónicos personajes -incluida la nueva Tronchatoro de Matilda– se esconde un grupo excelente de actores. De igual forma se puede entender la elección de los mismos por su alto potencial para con su talento hacer de estos personajes algo todavía más icónicos. No obstante, la línea que se traza entre lo anterior y la tan necesaria representación dentro de Hollywood es bastante delgada.

¿Ustedes qué opinan al respecto?

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